

Luna se despierta sintiéndose nerviosa. Hoy hay examen de matemáticas. Se mira al espejo y respira hondo. "Soy capaz de aprender cosas nuevas", se dice con una sonrisa. Ya se siente mejor.

En el desayuno, mamá le dice: "Luna, recuerda cuidarte hoy. Come bien, descansa y pide ayuda si la necesitas". Luna asiente feliz. "Recuerda que cuando te cuidas puedes pensar mejor." responde mamá.

Luna llega a clase. Su amigo Marco está preocupado por el examen. "No puedo hacerlo", dice triste. Luna le toma la mano. ¡Tú vales mucho!" "Puedes cometer errores sin perder tu valor, Marco.

Antes del examen, la maestra dice: "Respiren hondo, niños. Sus emociones son importantes". Luna cierra los ojos y respira profundo. Se siente tranquila. Ahora puede concentrarse mejor en las preguntas.

Luna no sabe una respuesta. Se siente frustrada pero recuerda: "Mi esfuerzo importa". Intenta de nuevo, pero con calma. "¡Lo logré!", piensa sonriendo. Seguir intentando la hace sentir orgullosa de sí misma.

En el recreo, Marco está solo. Luna lo invita a jugar. "Elegir amistades saludables me hace feliz", piensa. Marco sonríe. Juegan juntos y ambos se sienten mejor. Ayudarse es una forma de amor propio.

En arte, Luna dibuja un sol. "No me quedó perfecto", dice. La maestra responde: "Háblate con cariño, Luna. Tu dibujo es especial". Luna sonríe. "Soy creativa y única", se dice. Ahora le gusta su dibujo.

La maestra pregunta: "¿Qué haces bien?" Luna dice: "Soy buena amiga". Marco dice: "Soy perseverante". Todos comparten sus fortalezas. Reconocer lo bueno de sí mismos los hace sentir valiosos y seguros.

En lectura, Marco no entiende una palabra. Levanta la mano. "¿Me ayudas, maestra?" Pedir ayuda no es debilidad. Es cuidarse. La maestra le explica y Marco aprende. Se siente capaz y contento.

Luna bosteza en clase. La maestra nota su cansancio. "Descansa un momento, Luna". Luna respira y cierra los ojos sobre su pupitre. Después de descansar, puede pensar mejor. Cuidar su cuerpo la ayuda a aprender más.

Después de clases, Luna dibuja en casa. Esto la relaja y la hace feliz. Marco lee cuentos. Ambos hacen actividades que les dan paz. Cuidar sus emociones los prepara para nuevos retos en la escuela.

Luna y Marco se encuentran al día siguiente. "Me siento orgulloso de mí", dice Marco. "Yo también", responde Luna. Cuando se cuidan y se valoran, pueden aprender y crecer. ¡Se atreven a más cada día!
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